Ese dolor a veces se apodera de mí, me hace decir, o hacer cosas que temo, o que lleguen a hacer daño a la gente, ese dolor me hace daño a mí mismo. He aprendido poco a poco a vivir con el, cuando estoy por la calle o con los amigos hay veces que empieza el dolor de nuevo y lo empiezo a sentir, es como si me clavaran una daga en el pecho, en el corazón y lo apretasen o lo llenasen de material pesado, porque me siento el cuerpo sin aguante, necesito en esos momentos respirar, quedarme sentado, esperar a que se valla… pero no lo hace, se queda ese dolor ahí durante varias horas, unas horas que empieza mi temor, el que otra gente se dé cuenta de lo que me pasa o de que estoy mal, no quiero engañarles ni tampoco engañarme a mi mismo. Pero ya han pasado demasiadas semanas, días y meses… Ese dolor ahora lo veo parte de mí, cuando viene de nuevo ya ni le digo “joder otra vez…” sinos.. “ Hola de nuevo compañero…” Le saludo, esperando que se canse de mí y se largue, esperando a que alguna palabra de alguna persona haga hacerme reír de verdad no, hacer a los demás creer que me estoy riendo cuando por dentro estoy pensando en realidad “parecer un idiota intentando hacerme reír cuando ni te puedes imaginar la rabia o el daño que tengo ahora mismo por dentro” Se que alguien podrá hacerme dejar de sentir eso… y yo mismo se las palabras las cuales harán desaparecer toda la oscuridad de mi corazón y llenarme solo de alegría, pero esas palabras no las tomaré tan a la ligera… ya que a esa persona le deberé mi vida por quitarme la amargura y devolverme la ilusión por seguir viviendo a su lado. Mientras esperare bajo mi ventana observando la belleza de la luna la cual me recuerda a ti, te esperare... te esperare con todo el amor que te tiene mi corazón.
I'ts My Life:
The right to be a God (Primera Parte):
lunes, 10 de octubre de 2011
Las sensaciones siempre seguirán ahí.
Tengo un dolor en el pecho, un dolor molesto que a veces me dan ganas de arrancarme el corazón del pecho, ganas de terminar con mi vida, porque no entiendo que está pasando a mi alrededor, todo parece una broma de dios o algo por el estilo, ese dolor no sabía muy bien que era, intente engañarme y creerme que era una cosa buena, pero no se puede engañar uno así mismo mucho tiempo y más si no tiene mucha fuerza.
Ese dolor a veces se apodera de mí, me hace decir, o hacer cosas que temo, o que lleguen a hacer daño a la gente, ese dolor me hace daño a mí mismo. He aprendido poco a poco a vivir con el, cuando estoy por la calle o con los amigos hay veces que empieza el dolor de nuevo y lo empiezo a sentir, es como si me clavaran una daga en el pecho, en el corazón y lo apretasen o lo llenasen de material pesado, porque me siento el cuerpo sin aguante, necesito en esos momentos respirar, quedarme sentado, esperar a que se valla… pero no lo hace, se queda ese dolor ahí durante varias horas, unas horas que empieza mi temor, el que otra gente se dé cuenta de lo que me pasa o de que estoy mal, no quiero engañarles ni tampoco engañarme a mi mismo. Pero ya han pasado demasiadas semanas, días y meses… Ese dolor ahora lo veo parte de mí, cuando viene de nuevo ya ni le digo “joder otra vez…” sinos.. “ Hola de nuevo compañero…” Le saludo, esperando que se canse de mí y se largue, esperando a que alguna palabra de alguna persona haga hacerme reír de verdad no, hacer a los demás creer que me estoy riendo cuando por dentro estoy pensando en realidad “parecer un idiota intentando hacerme reír cuando ni te puedes imaginar la rabia o el daño que tengo ahora mismo por dentro” Se que alguien podrá hacerme dejar de sentir eso… y yo mismo se las palabras las cuales harán desaparecer toda la oscuridad de mi corazón y llenarme solo de alegría, pero esas palabras no las tomaré tan a la ligera… ya que a esa persona le deberé mi vida por quitarme la amargura y devolverme la ilusión por seguir viviendo a su lado. Mientras esperare bajo mi ventana observando la belleza de la luna la cual me recuerda a ti, te esperare... te esperare con todo el amor que te tiene mi corazón.
Ese dolor a veces se apodera de mí, me hace decir, o hacer cosas que temo, o que lleguen a hacer daño a la gente, ese dolor me hace daño a mí mismo. He aprendido poco a poco a vivir con el, cuando estoy por la calle o con los amigos hay veces que empieza el dolor de nuevo y lo empiezo a sentir, es como si me clavaran una daga en el pecho, en el corazón y lo apretasen o lo llenasen de material pesado, porque me siento el cuerpo sin aguante, necesito en esos momentos respirar, quedarme sentado, esperar a que se valla… pero no lo hace, se queda ese dolor ahí durante varias horas, unas horas que empieza mi temor, el que otra gente se dé cuenta de lo que me pasa o de que estoy mal, no quiero engañarles ni tampoco engañarme a mi mismo. Pero ya han pasado demasiadas semanas, días y meses… Ese dolor ahora lo veo parte de mí, cuando viene de nuevo ya ni le digo “joder otra vez…” sinos.. “ Hola de nuevo compañero…” Le saludo, esperando que se canse de mí y se largue, esperando a que alguna palabra de alguna persona haga hacerme reír de verdad no, hacer a los demás creer que me estoy riendo cuando por dentro estoy pensando en realidad “parecer un idiota intentando hacerme reír cuando ni te puedes imaginar la rabia o el daño que tengo ahora mismo por dentro” Se que alguien podrá hacerme dejar de sentir eso… y yo mismo se las palabras las cuales harán desaparecer toda la oscuridad de mi corazón y llenarme solo de alegría, pero esas palabras no las tomaré tan a la ligera… ya que a esa persona le deberé mi vida por quitarme la amargura y devolverme la ilusión por seguir viviendo a su lado. Mientras esperare bajo mi ventana observando la belleza de la luna la cual me recuerda a ti, te esperare... te esperare con todo el amor que te tiene mi corazón.
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